 En la oficina, un correcto uso de los colores puede ampliar visualmente el espacio de su local, hacerlo más cálido, dar una impresión de seriedad… etc. Los colores fríos (azules, verdes, grises…) se consideran mas adecuados para un “ambiente de trabajo”, potencian un espacio más neutro y profesional. Los colores calidos (rojos, naranjas…) son más atrevidos desde el punto de vista decorativo y refuerzan un estado de actividad. La potenciación de una correcta imagen corporativa de su empresa se ve reforzada con una combinación de colores en sillas, complementos… relacionado con su logotipo.
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