En las paredes deben utilizarse tonos neutros que no distraigan de la actividad laboral. Los amarillos, en toda su gama, favorecen la concentración del trabajador, potenciando así la productividad laboral. Los colores más empleados son: - Blancos, transmiten limpieza. - Grises, transmiten sobriedad. - Amarillos, transmiten luminosidad, favorecen la concentración.
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